
El Arteterapia es el punto de partida del Artemediación. El Arteterapia ha rebasado unos límites estrictamente terapéuticos, realizando intervenciones artísticas sin que se enfoquen ya desde lo patologizante. Es aquí donde comienza el Artemediación (A.M.)
El A.M. es el acompañamiento de un profesional, que se aproxima desde el campo del arte, a toda persona con riesgo de exclusión social. Practicar arte resulta un actividad muy gratificante. Desencadena sentimientos y estimula la esperanza, la autoaceptación y el logro personal. El A.M. se afana en la felicidad, mediante la integridad y el equilibrio emocional.
El A.M. trabaja en el marco social y psicosocial, tanto de una manera individual como en grupo. El A.M. no excluye a ninguna corriente psicológica (psicodinámica, Gestalt, humanista, ergoterapia, etc), como tampoco impone su uso. Enfocamos los temas sociales desde un punto de vista transaccional, considerando al usuario como actor y al arte como herramienta de mediación válida con la realidad.
El arte es una herramienta muy poderosa para situaciones difíciles de trasladar a palabras y también para adquirir mayor autoconfianza. Se puede emplear en conflictos difusos (miedos, sentimiento de amenaza, desintegración del grupo, desinterés o falta de tono vital, etc.), así como para estimular potencialidades personales (empowerment).
El A.M. no es una terapia, que busca la sanación. Así, nos definimos como mediadores y no como terapéutas. El A.M. no se enfoca a una producción de obras estéticamente bellas y museables. El A.M. no mitifica al artista genial, atormentado o desequilibrado.