Discurso de investidura, pronunciado por Víctor Medina Florez, en su toma de posesión como decano de la Facultad de Bellas Artes de Granada, el día 12 de junio de 2012.
Sr. Rector, miembros del equipo de gobierno, autoridades académicas, representantes institucionales, compañeros y compañeras, amigos y amigas:
Como acaba de dar lectura la Secretaria General, el pasado 17 de mayo tuvieron lugar las elecciones a decano en la facultad de Bellas Artes. Se daba la circunstancia de que era la primera vez que en esta Facultad un decano se presentaba a reelección y, puesto que además había una sola candidatura, est o podía tener diferentes lecturas. Una de ellas (en sentido positivo, que es la que a mi me gustaría hacer), es que nuestra facultad está viviendo un momento de normalización institucional y tranquilidad, en el que la gestión se ha desarrollado, durante estos últimos cuatro años, de un modo sosegado y productivo.
Pero también podría haber otra lectura relacionada con la desmotivación que puede darse ante una situación como la que vivimos, en la que, a la crisis económica, parece sumarse una vez más la falta de consideración por la gestión universitaria. En el recientemente publicado decreto de racionalización del gasto educativo, nada se dice de ella. En cambio se establece la dedicación docente en función de la productividad investigadora, pero no de la trayectoria investigadora acumulada a lo largo de la carrera profesional, sino de la obtenida de forma reciente (lo que se han dado en llamar sexenios vivos), siendo ésta una actividad que a menudo tiene que relegarse a un segundo plano por aquellos que asumimos la también necesaria tarea de la gestión universitaria. Esto, obviamente, en unos tiempos difíciles como los que atravesamos, podrían resultar motivos suficientemente desmotivadores para que alguien se plantee la posibilidad de asumir responsabilidades en política académica.
Sin embargo, considero que, precisamente en estas circunstancias, se hace más necesario el compromiso con una gestión responsable. Éste es el momento para seguir trabajando con más ahínco por la calidad de la enseñanza pública y de implicarnos más, si cabe, en la tarea de contribuir con nuestro esfuerzo a elevar el nivel de nuestra Universidad.
Si la Universidad de Granada ha llegado a ser lo que es y ha sobrevivido a 500 años de acontecimientos históricos y cambios políticos, ha sido sin duda gracias a la ilusión, el esfuerzo y el inmenso trabajo que generosamente desarrollan cada día todos los miembros de su comunidad (profesorado, PAS y alumnado).
Todos coincidiremos en que estar al frente de la dirección de una Facultad, ahora más que nunca, es un reto, porque quienes asumamos esa responsabilidad vamos a tener que desarrollar nuestra gestión durante una época de escasez de recursos, tratando de resolver problemas frente a un amplio abanico de frentes adversos. No me llamo a engaño.
Si ante a este panorama la opción del optimismo naif resultaría ridícula, la del pesimismo inmovilista tampoco tiene sentido. Por ello, considero que hay que afanarse más que nunca en la tarea de defender el futuro de nuestra institución.
También conviene mirar hacia atrás de vez en cuando para ser conscientes de que avanzamos y creo sinceramente que la facultad de BBAA lo ha hecho, y bastante, pero no sin poco esfuerzo.
Nuestra facultad ha cumplido recientemente sus 25 años de historia en la Universidad de Granada, y hace pocos más de 30 que en toda España se habían transformado los estudios que impartían las antiguas Escuelas Superiores de BBAA en estudios universitarios (de hecho yo fui alumno de aquella primera promoción). Durante estos años, hemos tenido que redefinir nuestras enseñanzas y determinar cual era nuestro papel en la Universidad, empapándonos de lo que veíamos en nuestro nuevo ámbito académico: la Universidad. Esta no era una tarea fácil, porque nosotros no nos habíamos desgajado de otra facultad, como era el caso de otros nuevos centros que surgieron más o menos al mismo tiempo, sino que nuestro pasado era otro muy distinto y no teníamos un referente universitario en el que mirarnos.
Aun así, a pesar de los altibajos y de las dificultades, cada vez estamos más integrados en esta institución. Por mi parte, sigo otorgándole la máxima importancia al plus que nos proporciona ser enseñanzas universitarias. Por ello, en este segundo mandato, seguiré trabajando por reforzar nuestra integración en la Universidad desde el sentimiento de pertenencia y lealtad a la Universidad de Granada así como desde el reconocimiento de nuestra igualdad en derechos y deberes.
No quiero que se nos trate como algo diferente. Queremos ser uno más pero desde el reconocimiento de nuestra singularidad y en este punto merece especial atención el caso de nuestra productividad investigadora.
Para una facultad como la nuestra la investigación y la producción artística van de la mano, pero ¿cuáles son los índices de impacto en el arte? No existen rankings, ni modelos claros y objetivos para su valoración, lo que hace que ésta esté sujeta a arbitrariedades. Esta situación lleva a una buena parte de mis colegas a la autoexclusión de los procesos de evaluación, colocándonos en una posición débil respecto a nuestras posibilidades de promoción y desarrollo, muy deficitarias en relación con las de otras áreas más consolidadas. Mi preocupación por este tema me ha llevado a ocuparme en liderar, desde la conferencia nacional de decanos de BBAA, un proyecto para mejorar los sistemas de evaluación, pero este proceso es difícil y lento y todavía tardará en dar resultados.
Además, en el arte, la transferencia no solo debe medirse desde una perspectiva cuantitativa, de productividad económica, sino que también debería considerarse desde un punto de vista cualitativo, relacionado con el desarrollo del conocimiento, la cultura y la sensibilidad de las personas ante el patrimonio, así como con la incidencia en el entorno, con el disfrute, en definitiva: con la calidad de vida. Precisamente, en este sentido, el Ministerio de Educación publicó en 2010 un informe destacando el papel del arte como criterio de excelencia.
En nuestro caso no soy muy partidario de las discriminaciones positivas pero, al menos sí de la valoración entre iguales y en eso, el señor rector sabe que, la Facultad de BBAA de Granada, está muy bien considerada en nuestro ámbito.
En el terreno artístico, nuestra facultad es muy activa, organizadora de numerosas muestras y eventos que la sitúan en una posición de relieve en el mundo del arte. Nuestra Feria anual de Arte Contemporáneo en Bellas Artes (FACBA), las Jornadas de Arte y Reciclaje o la Bienal del Milenio. Arte Contemporáneo y Patrimonio, celebrada hace algunos meses, entre otras muchas, son un claro ejemplo del nivel de empuje y dinamismo que ha alcanzado nuestra institución y de nuestra capacidad para propiciar las colaboraciones necesarias con los demás agentes sociales.
Por parte del alumnado, tenemos una alta consideración, que se evidencia además en el elevado nivel de demanda de nuevo ingreso y un importante número de traslados “in”. La facultad de Granada es una de las de BBAA que más estudiantes recibe en programas de movilidad y nuestra capacidad de liderazgo en Europa es considerable, lo que se hace también visible con la continua intervención de estudiantes de la Universidad de Granada en acontecimientos artísticos de todo tipo. Sin ir más lejos, un grupo de 5 alumnos nuestros han sido recientemente seleccionados para participar el próximo mes de Julio en el Festival Internacional Ostrale, uno de los más importantes de Alemania, lo que permitirá que la marca UGR esté presente en el mismo.
En el ámbito académico, hay que tener en cuenta que en los países europeos la situación de las BBAA en el sistema de educación superior es muy diversa y que no existen modelos universitarios que lideren este proceso de adaptación… y por eso aspiramos a convertirnos en un referente. Precisamente la Facultad de BBAA de Granada ha sido elegida como la sede de la reunión bianual de Paradox. Foro Europeo de Bellas Artes en Septiembre de 2013. Dicha reunión reunirá centros de enseñanza superior de artes de toda Europa bajo el lema The Inheritance: Contesting Legacies in Fine Art
Sin embargo, recientemente otros decretos vinieron a cuestionar las enseñanzas de arte en la Universidad.
Ante esta situación, nuestro rector fue el primero salir en defensa de nuestros intereses, presentando un recurso que recientemente se ha resuelto en el tribunal Supremo de forma favorable otorgándonos a la Universidad pleno derecho de impartir nuestros grados. En esta ocasión, como tantas otras durante estos cuatro años, he sentido que mi Universidad nos apoyaba y por ello, una vez más, hoy quiero manifestarle públicamente a mi rector mi más sincero agradecimiento.
Aún así quiero expresar mi reconocimiento y respeto por los centros de Enseñanzas Artísticas Superiores. Ellos están desarrollando una espléndida labor y puesto que se encuentran en el ámbito académico en el que nosotros estábamos hace 30 años, entiendo sus aspiraciones y quisiera transmitirles los beneficios que a nosotros nos ha aportado la Universidad.
El origen etimológico de la palabra Universidad apunta a la agregación y la visión globalizadora de todo el conocimiento, por ello estoy seguro de las ventajas que nos supone estar junto a otras disciplinas que tanto nos pueden aportar y a las que también nosotros podemos contribuir. Los recursos que tiene una institución como la Universidad y su nivel de reconocimiento social son incuestionables.
Por ello, no puedo estar de acuerdo en que, en una Comunidad Autónoma como la nuestra, en la que tenemos 3 facultades de BBAA, se pretendan implantar 10 títulos superiores de diseño y uno de restauración al margen de la Universidad. No parece lógica tal inversión de fondos públicos en un momento de recortes presupuestarios, cuando es el momento de sumar recursos, no de dividirlos, máxime cuando existen otras fórmulas posibles desde la colaboración institucional.
Somos conscientes del momento económico que vivimos pero ahora es cuando hay que de darle oportunidad a las ideas y apostar por la calidad y no por la cantidad. En este sentido es en el que nosotros queremos contribuir con nuestra Universidad y con nuestra Comunidad Autónoma, poniendo a su disposición aquellas fortalezas y oportunidades que una Facultad de Bellas Artes les puede brindar.
El sector cultural y creativo aporta el 4% de nuestro PIB y la importancia del mismo se reconoce en la Estrategia Europa 2020, de la UE. El empleo cultural se estima que genera unos 750.000 puestos de trabajo y según el informe del Observatorio ARGOS, en el 2009 se concentraba en Andalucía el 13% de las empresas culturales de toda España. Nos gustaría poder tener un papel activo en el desarrollo estratégico de nuestra Universidad y nuestra contribución en este sentido viene de la mano de este auge de las industrias culturales y de nuestra propia singularidad, ya que solo 13 universidades tienen Facultad de Bellas Artes en España y no todas ellas desarrollan además los estudios de Restauración y Diseño, unos estudios que en su día ya se impartieron en nuestra facultad con excelentes resultados laborales para nuestro alumnado, aunque los de Diseño no hayamos podido recuperarlos “todavía”.
La implantación del grado en Conservación y Restauración nos ha permitido recuperar una de estas líneas de formación, que tenían un desarrollo profesional más claro, pero esta apuesta no puede quedar ahí. La Universidad de Granada es una universidad histórica, y durante sus cinco siglos de antigüedad atesora un importante patrimonio histórico, artístico y científico. Además su entorno geográfico es igualmente rico en historia, cultura, patrimonio y tradición… y todo este contexto ha generado muy distintas e interesantes líneas de investigación que se desarrollan en nuestra Universidad desde muy diversas áreas de conocimiento, las cuales se ofrecen como un potencial inmejorable que habría que articular para generar sinergias en torno a un proyecto común que cobre mayor visibilidad y beneficie a nuestra Universidad (esto es algo que todavía tenemos pendiente, rector).
En cuanto a los estudios de diseño, entre otras potencialidades, nuestro país es, por ejemplo, el cuarto de Europa en consumo de videojuegos, por encima de la música y el cine juntos, sin embargo no producimos ni el 1% de lo que consumimos. Además, entre las empresas agregadas al CEI BIOTIC, tenemos a Kandor Graphics, una industria joven y emergente, dedicada a la animación y en pleno auge expansivo… y no es la única en este sector. Nuestra Universidad tiene recursos académicos para dar una respuesta conjunta a toda esta demanda profesional y lo debe hacer antes de que nos salgan competidores en otros ámbitos. Y es en este contexto en el que la Facultad de Bellas Artes puede ponerse al servicio de su Universidad, para tratar de desarrollar una oferta académica e investigadora singular complementariamente con otras áreas de conocimiento.
Aunque atravesamos momentos difíciles, rentabilizando nuestros recursos y aprovechando los márgenes de los que disponga la Universidad, podremos seguir avanzando en aquellas líneas que nos abren nuevas expectativas de futuro.
No tengo duda que podré seguir contando con todo aquello que esté en manos de este equipo de gobierno, como ha venido siendo durante estos cuatro años. Muchos son los logros que hemos conseguido y por ello no quisiera terminar sin antes hacer un agradecimiento público al rector y a todos los vicerrectores y vicerrectoras. Sinceramente, mi facultad ha encontrado siempre las puertas abiertas, se ha sentido entendida, apoyada y bien tratada por todos ellos, así como por cada uno de los distintos miembros del equipo amplio. Se han aprobado nuestros dos grados, se han hecho considerables mejoras en nuestras infraestructuras (algunas todavía en proceso), hemos mejorado nuestras relaciones internacionales, se han abordado numerosos proyectos de extensión cultural…, en fin, han sido cuatro años muy provechosos de los que me siento enormemente satisfecho.
De igual modo quiero reconocer, a los miembros de mi equipo, su entrega incondicional: a Francisco Caballero, Ana García, Ana Ibáñez, Belén Mazuecos y Miguel Ángel Moleón. Ellos son los artífices de los cambios que haya podido experimentar la facultad en estos años y a ellos les debo todo lo que, de saldo positivo, pueda tener mi gestión. Sin su esfuerzo y dedicación sin límites nada hubiera sido igual.
Por último, quisiera aprovechar para agradecer a todo el profesorado, PAS y alumnado de mi facultad el gran respaldo que he recibido de ellos, pero no solo en las urnas, sino también el que me han brindado durante estos años, dando lo mejor de cada uno…Y por supuesto, también a mis padres, in memoriam, y a mi familia por su generosidad y comprensión.
Y, cómo no, a todos los que habéis venido hoy aquí para acompañarme en este acto, muchas gracias.